Cabecera de Albalate del Arzobispo
Inicio Eventos Libros
digitales
Indicadores
economicos
  Rutas
wikiloc
Lugares
naturales
Bienes interés
cultural
Galería de
imágenes
Resultados
electorales
 

Bienes de interés cultural de Albalate del Arzobispo

   
Híjar (Teruel)
Urrea de Gaén (Teruel)
Ariño (Teruel) Andorra (Teruel)
Lécera (Zaragoza)
Muniesa (Teruel)
Centro de Interpretación de la Cultura Popular
 
BIC Conjunto Histórico Artístico la Ciudad de Albalate del Arzobispo

Albalate del Arzobispo está situado en el piedemonte de la sierra de Arcos junto a la vega del río Martín. Antes de la conquista musulmana su entorno albergó numerosos grupos humanos, aunque ninguno de ellos llegó a establecerse definitivamente y no fue hasta el siglo VIII, con la conquista musulmana cuando se produjo el asentamiento definitivo.

La población, posiblemente denominada Al-balat, se constituyó a través de un hisn situado en el cerro que ocupa el actual castillo y con el tiempo el caserío fue ocupando la loma alrededor del cerro, dando lugar en el siglo XI a una madina musulmana delimitada por una muralla, posiblemente de piedra.

Su entorno cercano también se fue habitando, creándose un segundo cinturón defensivo de tapial que abarcaría una gran superficie y que permitiría alojar a los habitantes de los alrededores en caso de peligro, incluir zonas de cultivo y abarcar cerros vecinos como El Calvario, fundamentales para la defensa de la población. Fue conquistado por Ramón Berenguer IV, el cual lo dona al obispado de Zaragoza en 1149, que se será su señor hasta las desamortizaciones del siglo XIX.

Durante los siglos XII y XIII vivió un desarrollo económico y demográfico que incidió directamente en el aumento de edificabilidad en el espacio intramuros, así el espacio entre los dos recintos amurallados, medio vacío en la época musulmana, se fue densificando con nuevas construcciones. En 1318 se produce la elevación de la diócesis de Zaragoza a Metropolitana y a partir de entonces la villa comenzó a llamarse Albalate del Arzobispo. En los siglos XIV-XV consolida su estructura urbanística en torno a dos ejes superpuestos al trazado arbóreo de origen musulmán: un eje longitudinal domestico que recorre y estructura el caserío de norte a sur desde la actual plaza Juan Ribera hasta el arco-capilla de Santo Domingo y otro eje que no coincide con una calle, sino con una línea virtual de emanación de la autoridad, definida por los tres edificios representativos: castillo, Iglesia y Ayuntamiento. Ambos ejes se unen en el Ayuntamiento, en el centro del caserío que, a través de él, se relaciona con el poder feudal.

En los siglos posteriores las actuaciones realizadas se superponen a la trama urbana medieval y se refieren principalmente a la construcción de edificios de carácter religioso como la Iglesia de la Asunción, el convento de Santa Ana, la ermitas de San José y del Santo Sepulcro y la capilla de la Virgen de Arcos, infraestructuras como el actual Molino de la Sociedad y el puente de piedra sobre el río Martín, así como la reforma y/o sustitución del caserío existente.

Lamentablemente las murallas medievales apenas se conservan al haber sido absorbidas por la edificación a lo largo de los siglos, conservándose tan solo el portal de Santo Domingo y algunos restos de tapial del segundo recinto en las Cantarerías.

 
 

Ubicado en una pequeña meseta sobre un altozano, enclave en el que hubo en principio una fortaleza musulmana de la que no quedan restos. En 1149 Ramón Berenguer IV dona la villa y el castillo de Albalate al obispo de Zaragoza. Desde esta fecha el castillo sumó a su función militar la de residencia temporal de los prelados de la sede zaragozana.

El recinto configura un cuadrilátero alargado con el castillo en un extremo y el patio de armas ocupando el resto del espacio. El castillo está condicionado en su morfología a la doble función militar y residencial. Por su calidad y conservación, está considerado como una de las joyas del gótico aragonés. Actualmente, es propiedad del Ayuntamiento de Albalate, y su uso queda reservado a actos civiles y culturales además de estar abierto a todas las visitas turísticas. También se utiliza como sala de exposiciones.

Es un edificio realizado en sillería, de planta rectangular y dos pisos. La planta baja, cubierta por bóveda de cañón apuntado, se ilumina con tres ventanales ojivales y tiene dos accesos, uno en el muro sur, y otro en el lado norte, comunicando con el patio de armas. En el piso superior se situaba un amplio salón palacial que hacia 1530 se destinó a capilla. Se trata de una amplia sala dividida en cinco tramos por arcos diafragma apuntados sobre los que apoya una techumbre de madera. La iluminación se realiza a través de vanos ojivales de tracería gótica. Destaca la escalera empotrada en el muro que comunica con un púlpito volado. La cabecera, de época posterior, cubre con bóveda estrellada y abre a la nave por un arco carpanel. Al exterior se puede apreciar la decoración de los ventanales góticos.

Quedan restos de decoración escultórica de gran perfección técnica en algunos capiteles y en uno de los ventanales del lado norte, donde hay dos pedestales representando frailes y una serie de cinco escudos, entre ellos el blasón del arzobispo Don Ximeno de Luna.

El patio de armas queda delimitado, en los flancos norte y oeste, por amplias salas abovedadas con accesos en arco apuntado y cerramiento exterior por terrazas. En el lado oriental se encuentran el muro de cierre y la puerta de acceso y en el costado sur se sitúa el palacio gótico, con la torre mudéjar.

La torre, al Sur de la cabecera de la capilla, consta de un basamento de sillar, sobre el que se levantan dos cuerpos de ladrillo, octogonales y sin contrafuertes. El primer cuerpo es ciego y se decora con una simple faja de esquinillas en cada lado; el cuerpo superior se abre con ocho vanos en arco de medio punto doblados y se decora con una faja de esquinillas bajo los vanos y otra sobre ellos, a la que sigue la cornisa a base de ménsulas de ladrillo en voladizo, que da paso al chapitel cónico de construcción reciente.

Las murallas que rodeaban el recinto sufrieron varias ampliaciones y reformas, especialmente en el siglo XIX, reutilizando materiales de otras construcciones e introduciendo nuevos.

 
PDF del Castillo-Palacio de Albalate
 
 

El santuario de Nuestra Señora de Arcos constituye una de las más singulares soluciones arquitectónicas de la provincia de Teruel, destacando su peculiar tipología y su magnífica integración en el paisaje. Se encuentra situado sobre un promontorio rocoso de la Sierra de Arcos, en medio de un abrupto paisaje recorrido por el río Martín.

El santuario está compuesto por un conjunto de edificios: la iglesia, la hospedería y otros edificios anexos. El conjunto en general está realizado con mampostería de la piedra de la zona, ladrillo y tapial.

El acceso se realiza por la cara Norte, mediante una gran escalinata que da paso a un atrio abierto en terraza al que se accede a través de un arco.

La Iglesia es una construcción de ladrillo del siglo XVII. Se encuentra dividida en dos partes por un cancel. La primera parte esta formada por tres naves de cuatro tramos cada una y cubierta la nave central por bóveda de arista y las laterales con bóveda de cañón con lunetos y con capillas laterales en los contrafuertes. La segunda parte la forma la capilla mayor que se encuentra a distinto nivel y separada del resto del conjunto por un cancel, tiene planta cuadrada y se cubre con una gran cúpula semiesférica. Tras el altar mayor se encuentra el camarín que daba acceso a la imagen de la virgen de arcos, perdida durante la guerra civil.

 
 

La iglesia se localiza en el núcleo urbano de Albalate del Arzobispo. Preside la Plaza Mayor, de pequeñas dimensiones. Se construyó sobre el solar de una anterior iglesia dedicada a Santa María la Mayor. Del templo antiguo se conservó únicamente la torre mudéjar de tres cuerpos, a la que se le añadieron dos más en los siglos XVI y XVII.

El edificio presenta fábrica de piedra sillar y de ladrillo en las partes inferiores. El cuerpo inferior se estructura sobre una planta rectangular con una nave de cuatro tramos, capillas laterales comunicadas y cabecera recta, todo ello cubierto con bóveda estrellada. Las naves laterales están formadas por capillas laterales comunicadas entre si. A los pies de la nave central se sitúa el coro alto, sobre arco rebajado.

El exterior, de paramentos murales lisos, presenta como elementos destacados la torre, la portada clasicista en el muro de los pies y la galería de arquillos ciegos de medio punto doblados, coronando el hastial. Los muros laterales muestran los contrafuertes entre los que se sitúan los ventanales abiertos a la nave central. En la fachada Sur sobresale una capilla con cúpula y linterna que cabalga sobre la calle, a modo de pasaje.

A los pies de la iglesia queda adosada la espléndida torre mudéjar, cuyo eje queda en sesgo respecto al de la nave. Consta de cinco cuerpos y remate, siendo el primero de planta cuadrada y los restantes octogonales, respondiendo a diversas etapas constructivas. Al interior presenta la planta baja habilitada como capilla, comunicada con la iglesia; el segundo piso tiene machón central octogonal que se sobreelevó hasta el siguiente al ampliar la torre; los dos pisos superiores son huecos. En el exterior, los vanos son de medio punto doblados, abriéndose a partir del tercer cuerpo. La decoración consiste en un friso de rombos, abundantes hiladas de esquinillas y cornisas con ménsulas en saledizo. El remate es actual, con arbotantes, adopta, ya en época contemporánea, la tipología de la torre de Utebo.

 
 

El Abrigo de Los Chaparros y el Recodo de los Chaparros se encuentran en un paraje cercano a Albalate del Arzobispo, en la márgen izquierda del río Martín, al que se accede por una senda incluida en los itinerarios del Parque Cultural del Río Martín. Se trata de la ruta de los Estrechos que discurre por una zona de abruptos cañones por los que se ha articulado un sendero dotado de sirgas y protección.

El Yacimiento de los Chaparros está compuesto por diversas cavidades de escasa profundidad que contienen variadas pinturas, unas 115 figuras, así como diversos paneles de distintas épocas. En el centro del abrigo se distinguen, en primer lugar, pinturas de trazos finos geométricos del estilo lineal-geométrico y de color rojo claro y desvaído que serían las más antiguas. Sobre ellas se superponen otras figuras levantinas de diferentes estilos, que oscilan entre un color rojo violáceo y el estilo naturalista y otras seminaturalistas de color rojo vivo. En los extremos del abrigo se encuentras figuras esquemáticas. En Los Chaparros se pueden admirar figuras arboriformes, cuadrúpedos, arqueros, mujeres embarazadas y signos esquemáticos.

En el gran entrante en el remanso del Río Martín antes de abrir brecha en el murallón rocoso, hay un grupo de pinturas totalmente esquemáticas que forman el conjunto del Recodo de los Chaparros, muy separadas estilísticamente y cronológicamente. Se unen con el conjunto anterior a través de dos figuras humanas seminaturalistas. También encontramos grabados con cruces simples, peana circular, retículas, escutiformes, fechas e inscripciones.

 
 

El conjunto de abrigos denominado Los Estrechos se sitúa en las proximidades del término de Albalate del Arzobispo. Se han difernciado dos abrigos según los restos de pinturas rupestres encontradas:

En los Estrechos I perviven 25 figuras en rojo y negro, levantinas y esquemáticas, esquemáticas las rojas y subnaturalistas las negras.

Los Estrechos II presenta una pintura característicamente levantina y el resto realizadas mediante estilos que cabría definir como seminaturalistas, pero no esquemáticos. Se han identificado catorce figuras, agrupadas en tres paneles, dos de ellos relativamente próximos y el tercero a una quincena de metros más abajo.

 
 
Ermita del Santo Sepulcro
 
 
Ermita de Santa Barbara
 
 
Ermita de San José
 
 
Convento de Santa Ana
 
 
Almazara
 
 
Nevero
 
 
Ruta del Tambor y del Bombo
Pertenece al Parque Cultural del Río Martín
 
BIC = Bien de Interés Cultural